lunes, 7 de mayo de 2018

La Cerámica de Teruel

                                                                    



  


La cerámica tradicional turolense, aparece entre los siglos XIII y XIV. Estamos en el inicio de una auténtica cerámica mudejar; cerámica que vendrá desarrollándose de igual manera en los siglos venideros.








    La cerámica de Teruel, se presenta como una de las pocas en las que se incluyeron todas las especialidades del barro, desde la cantería y la ollería a la producción de vajillas y azulejos, no faltando la tejería. Estas formas de artesanía, se han ido conservando a través de los tiempos, como consecuencia de la permanencia en nuestro país, y en la capital turolense, de muchos maestros azulejeros de tradición.



    Alrededor de la arcilla y la cerámica se desarrollaron una serie de oficios que participaban en el proceso de su fabricación. Estos oficios ocuparon a una importante parte de la población y fue común que sus operarios se asentaran en torno al lugar en el que realizaban la actividad, lo que dio origen a algunos barrios. Ya en el Fuero de Teruel se regulaban de manera bastante precisa las medidas y las normas de calidad de las distintas piezas que se producían.

    El proceso comenzaba con la extracción de la arcilla en los abundantes yacimientos que bordean la ciudad y continuaba con el acarreo de la materia prima hasta los alfares. Allí se refinaba, se amasaba y se elaboraban las piezas a base de moldes o del torno, según a lo que fueran destinados. Tras los procesos de barnizar, decorar y hornear en distintas etapas, las piezas elaboradas pasaban a la venta.

   






Es frecuente encontrar en la decoración de la cerámica turolense motivos como animales fantásticos, cenefas a base de dibujos geométricos, peces, pájaros con moñote, vegetales y otros. En los barnizados se han venido utilizando una mezcla acuosa con fórmulas específicas de cada artesano a base de estaño, plomo, sílice… Para obtener los colores verdes, morados o azules, que fueron los más habituales, se utilizaban óxidos de cobre, hierro, manganeso o cobalto.



domingo, 17 de diciembre de 2017

FELIZ NAVIDAD



Para los buenos momentos, gratitud. 
Para los malos, mucha esperanza. 
Para cada día, una ilusión.
Y siempre, siempre, felicidad. 

jueves, 23 de noviembre de 2017

LA CORONA DE ADVIENTO






                 

La palabra ADVIENTO es de origen latín y quiere decir VENIDA. Es el tiempo en que los cristianos nos preparamos para la venida de Jesucristo. El tiempo de adviento abarca cuatro semanas antes de Navidad.


Origen: 

La corona de adviento encuentra sus raíces en las costumbres pre-cristianas de los germanos (Alemania). Durante el frío y la oscuridad de diciembre, colectaban coronas de ramas verdes y encendían fuegos como señal de esperanza en la venida de la primavera. Pero la corona de adviento no representa una concesión al paganismo sino, al contrario, es un ejemplo de la cristianización de la cultura. Lo viejo ahora toma un nuevo y pleno contenido en Cristo. El vino para hacer todas las cosas nuevas.


Simbolismos:

La forma circular:
 El círculo no tiene principio ni fin. Es señal del amor de Dios que es eterno, sin principio y sin fin, y también de nuestro amor a Dios y al prójimo que nunca debe de terminar.

Las ramas verdes: 
 Verde es el color de esperanza y vida. Dios quiere que esperemos su gracia, el perdón de los pecados y la gloria eterna al final de nuestras vidas. El anhelo más importante en nuestras vidas debe ser llegar a una unión más estrecha con Dios, nuestro Padre.

Las cuatro velas: 
Las 4 velas representan los 4 domingos de Adviento. Las 3 primeras que se encienden son moradaspara recordarnos el espíritu de vigilia y esperanza quedebemos tener para prepararnos a la llegada de Cristo. La última vela es rosada o blanca y simboliza que el nacimiento del Señor está muy cerca.

Las manzanas rojas que adornan la corona: Representan los frutos del jardín del Edén con Adán y Eva que trajeron el pecado al mundo pero recibieron también la promesa del Salvador Universal.






Marcapáginas libros de la biblia





sábado, 1 de abril de 2017

TERUEL Y EL FERROCARRIL

Larga lista de promesas incumplidas.




       La desconfianza está justificada. En Teruel llevan más de un decenio anotando promesas incumplidas, por carretera y por tren. El ferrocarril Zaragoza-Teruel-Valencia sigue sin estar electrificado, se tarda más en hacer el trayecto en tren que en coche, y hay tramos en los que los trenes tienen prohibido circular a más de 20 km/h por el precario estado de la vía.

     Por si fuera poco, ahora les ha llegado un nuevo motivo de zozobra: temen que el corredor ferroviario Cantábrico-Mediterráneo, el eje a reforzar por España para ser la conexión principal de ambas costas, se trace desde Tarragona-Zaragoza en vez de desde Valencia-Teruel.

     Todo esto más de 12 años después de que se quedara en la estacada el particular Cantábrico-Mediterráneo que prometió el Gobierno de Zapatero a los turolenses en el año 2004. Hasta entonces, el PSOE usó el tren como ariete contra el Gobierno de Aznar: exigió que el AVE Madrid-Valencia modificara su trazado proyectado para que pasara por Teruel.

     Cuando Zapatero llegó a La Moncloa, esa exigencia la aparcó de inmediato y, como placebo, prometió a Teruel ser escenario de un futuro corredor ferroviario de alta capacidad entre Valencia, el País Vasco, Asturias y Cantabria. Pero aquella promesa quedó en nada, pese a que dio de sí para que el entonces ministro de Fomento, José Blanco, organizara y presidiera un cónclave autonómico de presentación a bombo y platillo de ese proyecto.

     Y todo esto, a su vez, después de que el Gobierno, también allá por 2004, enterrara otro proyecto que sí había echado a andar con el Ejecutivo de Aznar: la conexión ferroviaria entre Teruel y Calatayud (Zaragoza), para dar a los turolenses una comunicación directa por tren con el AVE Madrid-Barcelona.

     Estos antecedentes están en la trastienda de la manifestación que este sábado protagonizará Teruel para exigir una modernización inmediata del ferrocarril que le conecta con Valencia y con Zaragoza, para que sea parte del corredor Cantábrico-Mediterráneo y para que sea una infraestructura realmente competitiva para el tráfico de personas y de mercancías. Esto último, además, concebido como motor de desarrollo empresarial para la provincia.