viernes, 5 de abril de 2013

LA HISTORIA DE SEMANA SANTA







    Los católicos recuerdan y celebran los hechos más relevantes en la vida de Jesús de Nazaret, (la Pasión, Muerte y Resurrección) comenzando en el llamado Domingo de Ramos y finalizando el Domingo de Resurrección o también llamada Pascua; dependiendo las fechas según la Pascua judía, para no cometer confusiones entre ambas religiones.
    El Domingo de Ramos cuenta con una celebración en la cual se celebran los últimos hechos de Jesús. Los fieles suelen llevar consigo ramos de Olivo para que sean bendecidos por el Sacerdote celebrante, cargando con un gran simbolismo lleno de fe.
    Durante el Lunes Santo, se sigue recordando los últimos actos de Jesús antes de su crucifixión. En algunos pueblos y ciudades se celebran grandes festivales y procesiones que atraen a numerosos fieles de diversas regiones. Durante el Martes Santo se continúa reflexionando sobre los diversos pasajes que recuerdan la vida de Jesús, preparándose para los días más relevantes, en los cuales se conmemoran los pasajes más importantes, llegando a su fin con el Miércoles Santo.
    El Jueves Santo se considera el primer día del Triduo Pascual (los tres días que se celebran la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo). En este día se recuerda el pasaje de la Ultima Cena de Jesús antes de ser crucificado, en la cual presenta la Eucaristía, materializada como el pan y el vino, representando la carne y sangre de  Dios.
    Durante el Viernes Santo, se rememora la Crucifixión de Jesús que tuvo lugar en un monte llamado Gólgota (lugar del cráneo en arameo) en el año 33,  siendo uno de los días más relevantes de la Semana Santa.
    El Sábado Santo cuenta con las segundas vísperas de la resurrección, Jesús ya fue crucificado, muerto y sepultado.
    Ya llegado el Domingo (Domingo de Resurrección), los cristianos celebran el regreso a la vida de Jesús, glorificándose y apareciéndose  entre sus discípulos numerosas veces.
    Dos mil años después todos los cristianos del mundo entero recuerdan estos hechos, que cambiaron la percepción humana por completo.

domingo, 10 de marzo de 2013

ARQUITECTURA MODERNISTA DE TERUEL


               El mudéjar es sin duda una de las principales señas de identidad de la capital turolense, junto con Los Amantes y el jamón. Sin embargo, Teruel es mucho más y en sus calles alberga también importantes joyas modernistas. El movimiento modernista que empapó Teruel estuvo encabezado por Pablo Monguió, discípulo del maestro Gaudí. Monguió fue quien se responsabilizó de las obras más destacadas y su firma permanece junto a ellas. La explosión comercial de principios del siglo XX derivó en presupuestos y proyectos extraordinarios.

            Los turolenses de principios del siglo XX observaron cómo se incrustaban en su trama urbana edificios con un nuevo lenguaje arquitectónico influenciado por lo que se construía en otras ciudades, sobre todo de Cataluña. La inexistencia de ensanche de la ciudad en ese momento, que apenas contaba con 10.000 habitantes, supuso que desde 1890 se iniciara una renovación de las edificaciones existentes en el Centro Histórico.
              Las construcciones vinculadas a la iglesia y a órdenes religiosas adoptaron formas arquitectónicas basadas en el pasado, lo que se denomina historicismo, y es en la arquitectura civil donde aparece el modernismo con gran vigor.
            Aunque hay interesantes ejemplos de la arquitectura modernista dispersos por toda la ciudad, los edificios más emblemáticos se sitúan en el ámbito de la Plaza del Torico (actual Carlos Castel), centro vital y psicológico de Teruel. Todos ellos son obra de Pablo Monguió, construidos entre 1910 y 1912. Dos de los edificios apoyan su fachada principal sobre los sólidos soportales de la plaza: 

Casa de Tejidos El Torico   mucho más compleja y con una mayor densidad ornamental, cuyo gracioso torreón rompe la marcada simetría de la fachada.




CASA FERRÁN en la Calle Nueva, es uno de los máximos exponentes del modernismo en Teruel.  Los materiales: fundición, piedra, hierro forjado y madera, se convierten en masa obediente para lograr, entre ellos, una sinfonía perfectamente estructurada.



 CASA BAYO En ésta resalta ante todo el color azul con que está decorada y la forja típica de principios de siglo XX en la que encontramos elementos naturales como vegetación o la mariposa que la hacen singular.




CASA ESCRICHE , actualmente   restaurada y sede de La Comarca de Teruel. El edificio, según registro de la propiedad, fue construido en 1874.







LA ESCALINATA fue construida en 1921 por el arquitecto D. José Torán con el objetivo de comunicar el centro  de la ciudad con la estación de ferrocarril. Aunque en principio era una obra meramente funcional, este arquitecto mezcla los estilos de la ciudad ya que podemos ver el mudéjar en los materiales con los que construye y decora la escalera, ladrillo y cerámica, y el modernismo en la forja de las farolas.




La Ermita de la Virgen del Carmen nos ofrece un representativo ejemplo. Inserta en un lenguaje netamente modernista donde se aprecian multitud de elementos historicistas, fundamentalmente neomudéjares y neogóticos. 





Iglesia de Villaspesa. Obra del arquitecto Pablo Monguió. Lo más interesante es el pórtico de la fachada, combinación de piedra y ladrillo, que recuerda la escuela del Arrabal de Teruel.  Exteriormente la iglesia es más hermosa que al interior, presentando sus fachadas laterales con grandes arcos apuntados.

















Otros elementos modernistas son el Colegio de San Nicolás, las Escuelas del Arrabal, el Asilo de Ancianos, la Tabacalera...


       













             De este movimiento también quedan en Teruel otros elementos más allá de los puramente arquitectónicos, como son obras en forja en algunas iglesias y comercios de la ciudad. Por todo ello, la ciudad entró recientemente a formar parte de la Ruta Europea del Modernismo.











sábado, 9 de febrero de 2013

La Candelaria


Origen de la fiesta de La Candelaria                  

        Se basa en la celebración litúrgica de la fiesta de la purificación de María y la presentación del Niño Jesús al templo.
       En tiempo de Jesús,  toda mujer debía presentarse en el templo para purificarse a los cuarenta días que hubiese dado a luz. Si el hijo nacido era varón, debía ser circuncidado a los ocho días y la madre debería permanecer en su casa durante treinta y tres días más, purificándose a través del recogimiento y la oración.
        Una vez acabado este tiempo, acudía en compañía de su esposo a las puertas del templo para llevar una ofrenda: un cordero y una paloma o tórtola.
       En cuanto al niño, todo primogénito debía ser consagrado al Señor, en recuerdo de los primogénitos israelitas de Egipto que había salvado Dios cuando Moisés los sacó para llevarlos a la Tierra Prometida. Lo mismo pasaba con los animales primogénitos.

         

             José y María llevaron a Jesús al templo de Jerusalén. Como eran pobres, llevaron dos palomas blancas. Al entrar al templo, el anciano Simeón, movido por el Espíritu Santo, tomó en brazos a Jesús y lo bendijo diciendo que Él sería la luz que iluminaría a los gentiles. Después, le dijo a María que una espada atravesaría su alma, profetizando los sufrimientos que tendría que afrontar. 

Explicación de la fiesta:
               El día 2 de febrero de cada año, se recuerda esta presentación del Niño Jesús al templo. También ese día, se recuerdan las palabras de Simeón, llevando candelas (velas hechas de parafina pura) a bendecir, las cuales simbolizan a Jesús como luz de todos los hombres. De aquí viene el nombre de la “Fiesta de las candelas” o el “Día de la Candelaria”.
                 La fiesta es conocida y celebrada con diversos nombres: la Presentación del Señor, la Purificación de María, la fiesta de la Luz y la fiesta de las Candelas; todos estos nombres expresan el significado de la fiesta. Cristo la Luz del mundo presentada por su Madre en el Templo viene a iluminar a todos como la vela o las candelas, de donde se deriva el nombre de "Candelaria".