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sábado, 10 de septiembre de 2016

LA ESCALINATA

   

   La Escalinata es uno de los monumentos más emblemáticos de Teruel.



   Obra de José Torán se trata de una construcción neo-mudéjar que une dos de los movimientos artísticos más importantes de Teruel, la arquitectura mudéjar y el estilo modernista.  





   Tomando del primero el ladrillo como material de construcción y la cerámica vidriada como elemento decorativo y del estilo modernista la forja de las farolas.





     Fue construida entre 1920 y 1921, e inaugurada el 5 de junio de 1921 con el fin de comunicar el centro de la ciudad con la Estación de Ferrocarril, recién construida en la época.




     El autor pretendía con esta construcción monumental dotar a la ciudad de un acceso digno desde la citada estación, así como poner de manifiesto elementos arquitectónicos y decorativos extraídos de la tradición mudéjar local y del modernismo.

    La Escalinata es la imagen resumida de Teruel para el viajero que llegaba a la ciudad y en la actualidad constituye la obra clave del neo-mudéjar turolense.

   Su desarrollo es perpendicular al Paseo del Óvalo y salva los 26 metros de desnivel existente.
El recorrido de la Escalinata se estructura en tres partes bien diferenciadas, articuladas entre sí por dos pequeñas plazas.




   La primera parte arranca desde la estación, atraviesa los Jardincillos de la Estación o de los Botánicos casi sin ascender y llega a una pequeña plaza con un espacio verde central.





    La segunda parte está formada por siete tramos que llegan hasta una plaza-mirador presidida por una gran fuente y un relieve dedicado a los Amantes, realizado por Aniceto Marinas.
 





    Por último, la tercera parte se divide en dos escaleras con desarrollo semicircular que rodean la plaza-mirador y que terminan en el Paseo del Óvalo, rematadas por dos torreones.

   Destaca la labor de la fábrica de ladrillo combinada con piedra y decorada con cerámicas en color verde y blanco, que presentan motivos neo-mudéjares y sirven para enfatizar los distintos elementos de la Escalinata.


      Paralelamente, se aprecia una exaltación de la ciudad y su historia en la temática decorativa.



jueves, 18 de febrero de 2016

REFRANES DE NUBES

Cielo rojo al amanecer, el mar se ha de mover.

                       
Cuando en el cielo oscuro hay ventanas,
 de llover no hay ganas.

         
Cielo a velloncicos, agua a cantaricos.

Nubes bajas y con humo, que traen mucho agua presumo.



Nubes con puesta de sol, no faltará chaparrón.
Tarde de invierno sombría, el siguiente hermoso día.











En invierno noche muy clara,
el sol que sigue no da la cara.

                 
Cielo empedrado, a las veinticuatro
horas mojado.


Nube amarillenta, viento representa
Horizonte claro y relampagueante, tiempo bueno y sofocante.

De las nubes más negras cae agua limpia.





domingo, 1 de noviembre de 2015

El barrio de las Minas de Libros



    A 6km de Libros se encuentra el barrio de las minas, a la izquierda de la carretera que se dirige hacia Riódeva.

    En el barrio de las Minas de Libros se inició la actividad minera en 1777. En 1906 la empresa La Industrial Química de Zaragoza continuó la extracción de azufre hasta el cierre definitivo de las minas en 1956.

    En un principio las viviendas de los trabajadores y sus familias eran cuevas que habían escavado en la montaña; cada una tenía su puerta pintada de un color diferente, lo que llamaba la atención a cualquiera que se aproximara hasta el lugar.     

             Posteriormente se creó la primera barriada, que estaba formada por casas de dos plantas con viviendas independientes. Poco a poco el barrio fue creciendo y se construyó otra barriada, y después lo que se conocía como el barrio chino.
El barrio de las minas de Libros llegó a albergar a más de 1000 mineros que vivían con sus respectivas familias, lo que incrementaba la población hasta casi 2000 personas.

    En la zona disponían de una gran cantidad de servicios, como el Hospital, la Comandancia, las escuelas, la casa de los sindicatos, el economato, la panadería, la carnicería, los bares, la posada y una serie de recursos que hacía pensar a la gente de fuera que llegaba hasta allí, que había llegado a la capital.

    Tras la muerte del ingeniero que organizaba el trabajo de las minas y con el descenso del empleo del azufre, fueron cerradas. A pesar de todo algunos de los trabajadores se resistían a que todo terminara e intentaron volver a ponerlas en marcha pero no tuvieron éxito.


    La empresa propietaria de las minas, al cerrar, vendió la madera, principalmente las vigas de las casas del barrio, por lo que derribaron todas las infraestructuras que existían, posteriormente fueron saqueadas para llevarse las piedras que construían las viviendas y todos los enseres que pudieran tener el mínimo valor, no obstante, los mineros que tuvieron que abandonar sus hogares, se llevaban también algún recuerdo de lo que fue su vida durante esos años, algo simbólico como una piedra de lo que fue su casa.
     


    Las espartanas casas de los mineros dispersadas por la ladera, las bocaminas, hornos y edificios comunales configuran un espacio legendario, que una maqueta ubicada en el interior de una ermita enclavada en la roca, el único edificio conservado.




    Además de su interés para la arqueología industrial estas minas tienen un valor paleontológico indiscutible. Lo más llamativo de sus hallazgos son sus moluscos lacustres y sus ranas fósiles. En algunas es visible no solo su esqueleto sino también sus órganos.



domingo, 13 de septiembre de 2015

Casa La Madrileña



La casa denominada La Madrileña fue diseñada por el arquitecto tarraconense Pablo Monguió para la familia Garzarán y construida hacia 1912 en estilo modernista.  La rejería se atribuye a Matías Abad y destaca por ser una de las más puramente modernistas de Teruel.
 Monguió entre 1910 y 1912 dota a la ciudad de bellos edificios reflejo del gusto de la clase burguesa y que convierten a Teruel en cabeza del modernismo en Aragón.


Se localiza en la plaza Carlos Castel, cerca de la Casa el Torico, construida también por Monguió. A principios del siglo XX tuvo un uso residencial, destinada a pisos de alquiler y un local comercial en la planta baja. Ocupa un estrecho solar entre edificios y su exótica fachada en color azul claro reúne las características más propias del estilo modernista: esmerada decoración, composición simétrica, mezcla de materiales…

Sobre la planta baja porticada se levantan tres pisos residenciales y un ático. Cada piso se abre por un balcón y el ático por cuatro óculos de formas sinuosas. Los tres balcones se enmarcan por un gran óvalo con decoración florar. Los balcones presentan decoración en relieve a modo de dintel y rejería a base de formas curvas y vegetales. En el balcón del segundo piso se observa que la rejería representa una curiosa forma de mariposa de gran belleza. Sobre el ático se dispone un alero voladizo realizado en madera, que se decora igualmente con flores.

Exteriormente conserva gran parte de su autenticidad e integridad, pero en el interior, su imagen ha sido algo alterada. Es considerado el edifico modernista más imaginativo de Teruel por su libertad compositiva y originalidad.




sábado, 12 de septiembre de 2015

La casa El Torico



La casa El Torico, sita en la plaza Carlos Castel n.º 13 de Teruel (España), fue construida en el año 1912 por el arquitecto tarraconense Pablo Monguió para la familia López y recibe este nombre por el local que originariamente ocupaba la planta baja, destinado a la venta de tejidos.

 El uso primitivo comercial y residencial se transformó en los años ochenta para albergar las oficinas de la Caja Rural Provincial. El edificio sufrió una profunda reforma interior para adaptarlo a su nuevo uso y tan sólo se conservan las fachadas y dos columnas de fundición en la planta baja.


Se ubica en la plaza Carlos Castel n.º 13, en un privilegiado solar en esquina con fachadas a las calles Hartzembusch y Tras el Mercado. Exteriormente todo el conjunto se unifica a través del color violeta de sus fachadas combinado con motivos decorativos en blanco, animados por la presencia de algunos detalles realizados en ladrillo, cerámica y forja. En la fachada a la plaza, el edificio se resuelve en continuidad con la estructura porticada de la plaza y presenta tres pisos sobre los porches. En esta fachada Monguió utiliza un variado vocabulario formal dominado por la utilización de la línea curva, dentro de una composición simétrica que se rompe en la esquina con la calle Hartzembusch. Las otras dos fachadas están concebidas con una mayor simplicidad.

  




La casa es uno de los mejores edificios modernistas conservados en Aragón por su pureza estilística, sentido lúdico y libertad compositiva, todo ello resaltado por la armonía y el cuidado del detalle de los motivos decorativos en los distintos materiales. Por otro lado, es reflejo de un contexto histórico muy concreto, el de la ciudad de Teruel de principios del siglo XX, y de una nueva clase social burguesa con una mentalidad y unos gustos artísticos muy determinados que, en este caso, Pablo Monguió supo plasmar a la perfección.

lunes, 13 de julio de 2015

Peña “Los 13”




Está considerada por todos como la primera peña que dio un paso al frente en la Vaquilla turolense. Se firmaron sus estatutos en septiembre de 1942, y le pusieron el nombre “Los 13” porque en el momento de la firma en el bar “Comercial”, fueron esos los que firmaron por encontrarse presentes en el acto. No quiere decir que fuesen solamente 13 sus componentes. El presidente de la peña fue siempre Don Miguel Gea. Su lema “Uno para todos y todos para uno”.

La primera peña 


Terminada la Vaquilla de  1942 y reunidos un grupo de amigos en el café Comercial, sito en la calle Nueva, decidieron crear una peña vaquillera de amigos a imagen y semejanza de lo que se estilaba en diversas regiones del norte de España. 
Un par de ellos, concretamente Miguel Gea y Rogelio Castaño, habían cumplido su servicio militar en San Sebastián, en donde los mozos ya corrían toros ensogados en el puerto pesquero de la ciudad e iban ataviados con camisa y pantalón blanco, pañuelo y faja rojos y alpargatas de cáñamo. 


Cuando Miguel y Rogelio fueron licenciados trasladaron sus vivencias a sus amigos y formaron la primera peña vaquillera turolense de la historia: “Los 13”. Firmaron sus estatutos en septiembre de 1942 trece personas, las reunidas en ese momento, aunque los peñistas fueron más.



 Ahí arranca la historia contemporánea de la Vaquilla. 
“Los 13” hacen su aparición en 1943, vestidos a la guisa anteriormente descrita. No son aceptados en un principio por el grueso del público, que les dedica toda clase de improperios.

 Pero la peña siguió y ya en años posteriores se fueron incorporando a la fiesta nuevas peñas. 
Las Peñas eran todas de calle, pues los locales sociales todavía no se estilaban.

viernes, 3 de julio de 2015

El toro y la estrella en la ciudad de Teruel.




    Es el famoso Fuero de Teruel, concedido el 1 de octubre de 1171 por el rey Alfonso II de Aragón. 
    Así se inicia el texto del Fuero:

Puesto que la memoria es resbaladiza y no es suficiente para la multitud de las cosas, se hace necesario dejar constancia material de ella, a fin de que se restaure íntegramente por el escrito lo que se ha escapado del albergue del pecho por el paso del tiempo. Por esto, sea conocido por todos, presentes y venideros, que nos, Alfonso, por la gracia de Dios rey de Aragón […], hago y pueblo una villa en el lugar que se llama Teruel. Y para que los habitantes y pobladores que lleguen, habiten allí más segura y gustosamente, y otros deseen venir, les concedo y hago esta carta de población, costumbre y franqueza.



   La de Teruel es una bonita historia, que en sus inicios se basa en este magnífico fuero, uno de los más destacados e importantes de España. Es una obra un valor histórico excepcional, no tiene precedentes y primer texto legal de gran extensión redactado en la Península Ibérica. 
   Pero, como todos los lugares de importancia, en algún momento la ciudad sintió la necesidad de envolver sus orígenes en aura de leyenda, y así cuenta con un relato muy popular que narra su fundación. 







   Cuenta que acampadas las huestes de Alfonso II en el cerro que hoy ocupa Teruel, hubo de marcharse el rey urgentemente a otro lugar del reino; los caballeros que iban con él le sugirieron la conveniencia de fundar en el lugar donde se hallaban una villa para reforzar la frontera y él accedió antes de marchar. Pero los señores que habían de encargarse de realizar aquella nueva fundación dudaron sobre la elección del emplazamiento más adecuado… 

   Finalmente decidieron que escogerían aquel que la Providencia les marcara con alguna señal. Y aquella señal no tardaría en llegar. Las tropas moras de los contornos les prepararon una emboscada, enviando hacia donde estaban una enorme manada de toros con las astas encendidas. Los cristianos no solo acabaron con aquella amenaza, sino que dispersaron a los soldados enemigos, adueñándose de la margen izquierda del río Guadalaviar. Y fue entonces cuando vieron, en un alto, a uno de los toros con una luz entre las astas; quizá fuera un resto de la pez o las ramas ardientes que le hubieran colocado, pero parecía una estrella…
   Esa fue la señal que los caballeros cristianos interpretaron como un guiño de la Providencia que les indicaba el lugar donde había de estar Teruel. Y ese fue, por tanto, el lugar elegido. Por eso es por lo que hasta hoy el toro se identifica con Teruel en muchos de sus símbolos: destacadamente, en el escudo, en la bandera y en el monumento que se alza en la plaza que constituye el centro de la ciudad, el famoso Torico.




   Otra versión, que recoge por ejemplo Cosme Blasco y Val en su vetusta Historia de Teruel, afirma que, habiendo determinado el rey y sus caballeros la fundación de una ciudad en la zona, divisaron un toro en un cerro, que mugía y al que seguía en sus movimientos una estrella que desde el firmamento parecía alzarse sobre su cabeza. El animal se paró en la cumbre de un cerro, siempre con el astro sobre él; y aquella visión produjo tal impresión en los cristianos que eligieron aquel lugar para la fundación que intentaban.


















  La relación de Teruel con el toro, sin embargo, podría ser más antigua que todo eso, si se atiende a la existencia de monedas romanas acuñadas con el símbolo del toro y la estrella (mejor, las estrellas, pues suelen ser dos) o a la tradición que afirma que la ciudad fue fundada, en realidad, por unos fenicios que remontaron el río Turia y que, debido a la cantidad de toros que existían en el lugar, dieron el nombre de este animal tanto al río por el que habían venido como a la población recién creada, a la que llamaron Turbao Tor-bat. El erudito decimonónico Miguel Cortés se inclinaba por aceptar esto último, afirmando haberse hallado monedas celtíberas en los contornos de Teruel en las que se veía «el buey arrodillado, en ademán de recibir las divinas influencias de la diosa Venus, representada en el lucero».