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lunes, 7 de mayo de 2018

La Cerámica de Teruel

                                                                    



  


La cerámica tradicional turolense, aparece entre los siglos XIII y XIV. Estamos en el inicio de una auténtica cerámica mudejar; cerámica que vendrá desarrollándose de igual manera en los siglos venideros.








    La cerámica de Teruel, se presenta como una de las pocas en las que se incluyeron todas las especialidades del barro, desde la cantería y la ollería a la producción de vajillas y azulejos, no faltando la tejería. Estas formas de artesanía, se han ido conservando a través de los tiempos, como consecuencia de la permanencia en nuestro país, y en la capital turolense, de muchos maestros azulejeros de tradición.



    Alrededor de la arcilla y la cerámica se desarrollaron una serie de oficios que participaban en el proceso de su fabricación. Estos oficios ocuparon a una importante parte de la población y fue común que sus operarios se asentaran en torno al lugar en el que realizaban la actividad, lo que dio origen a algunos barrios. Ya en el Fuero de Teruel se regulaban de manera bastante precisa las medidas y las normas de calidad de las distintas piezas que se producían.

    El proceso comenzaba con la extracción de la arcilla en los abundantes yacimientos que bordean la ciudad y continuaba con el acarreo de la materia prima hasta los alfares. Allí se refinaba, se amasaba y se elaboraban las piezas a base de moldes o del torno, según a lo que fueran destinados. Tras los procesos de barnizar, decorar y hornear en distintas etapas, las piezas elaboradas pasaban a la venta.

   






Es frecuente encontrar en la decoración de la cerámica turolense motivos como animales fantásticos, cenefas a base de dibujos geométricos, peces, pájaros con moñote, vegetales y otros. En los barnizados se han venido utilizando una mezcla acuosa con fórmulas específicas de cada artesano a base de estaño, plomo, sílice… Para obtener los colores verdes, morados o azules, que fueron los más habituales, se utilizaban óxidos de cobre, hierro, manganeso o cobalto.



sábado, 9 de abril de 2016

SAN JORGE, PATRONO DE ARAGÓN.

Jorge era un príncipe de Capadocia que sirvió como oficial en el ejército de Diocleciano.

Se sabe que nació en esta región de Asia Menor probablemente en el año 279 de nuestra era.

Recibió las aguas bautismales y se le impuso el nombre de Jorge, que significa hombre del campo.
Su madre, persona muy religiosa, le enseño la doctrina cristiana y le alentó en el estudio de la teología, el griego y el latín.

Su padre llamado Geroncio fue militar. A su muerte, Jorge marchó con su madre a vivir a Palestina y allí ingresó en la milicia siguiendo la vocación paterna. Muy joven accedió al grado de tribuno comiciano, es decir elegido por el pueblo.

En aquel entonces el Imperio Romano de Oriente tenía por emperador a Diocleciano y la capital en Nicomedia, donde residió Jorge. A la muerte de su madre, vende todos sus bienes heredados y reparte el dinero a los pobres.



En ese tiempo, el emperador publica un edicto de persecución a los cristianos el cual es expuesto en el palacio imperial. Jorge lo rompe y hace profesión pública de su fe, por lo que es encarcelado y sometido a varios tormentos de los cuales salía incólume hasta que finalmente fue decapitado, con toda probabilidad en el año 303. Su cuerpo, recogido por su siervo Pasícrates, fue llevado a Lydda donde se le dio sepultura, ya en tiempos del emperador Constantino, trasladado a un templo erigido en su honor y sus reliquias repartidas por todo el orbe cristiano.

San Jorge, San Chorche en aragonés, es el patrón de la comunidad de Aragón, cuya festividad se celebra el día 23 de abril como Día de Aragón.

 Cuenta la leyenda que siendo rey de Aragón Pedro I y siguiendo los deseos de conquistar Huesca de su padre Sancho I de Aragón en el año 1096 Pedro I inició la conquista de nuestra ciudad que se encontraba en manos de los musulmanes del monarca de la Taifa de Zaragoza, la lucha fue muy dura y complicada, las milicias cristianas confiaban plenamente en Dios para salir victoriosos de aquella horrible batalla.

Dios envió al sacrificado San Jorge, que descendió del cielo a caballo, portando con el una cruz granate. los milicianos tras ver la señal de Dios regresaron al campo de batalla con más energía que nunca. Los musulmanes no se creían lo que estaba pasando y fueron derrotados, abandonando el lugar rápidamente. Tras medio año de acorralamiento, Pedro I entró en Huesca.

Para celebrar tal victoria se utilizó la cruz de San Jorge en las insignias de Huesca y de todo Aragón haciendo honor a su santo que les había salvado. todavía se puede ver la cruz en el escudo de Aragón.

En 1201, Pedro II fundó la orden militar de San Jorge de Alfama en un castillo cercano a Tortosa y Jaime I apoyó la fundación de cofradías bajo la misma advocación, como las erigidas en Huesca y Teruel en la mitad del siglo XIII.

Aunque no se dio una disposición canónica al respecto, puede afirmarse que San Jorge ha sido formalmente patrono de Aragón desde la Edad Media. la catedral y el concejo de Huesca, desde principios del siglo XV, por lo menos, vienen celebrando su fiesta con solemnidad litúrgica y procesión a la ermita del santo, sita en el Pueyo de Sancho.


La leyenda del dragón convirtió a San Jorge en un caballero vencedor de la tiranía. La ciudad libia de Silca estaba domeñada por un terrible dragón que se ocultaba en un gran lago. El monstruo despedía un terrible hedor que infestaba todos los alrededores. Había que alimentarlo para que no fuese a reclamar su comida a la ciudad.

    Llegó un momento que no hubo más alimento para el dragón que los propios habitantes de Silca, quienes debían sortearse el sacrificio.

  Un día la mala suerte recayó en la hija del rey. La princesa, resignada a su destino, se disponía ya a cumplir su terrible deber, cuando apareció San Jorge. La doncella le contó la terrorífica historia y el santo caballero se enfrentó al dragón al que doblegó y entrego prisionero y moribundo a la princesa para que lo condujera a la ciudad. Cuando todos los habitantes de Silca se hubieron convertido, San Jorge mató al dragón.

   Este episodio del dragón llega a Occidente desde Siria en el siglo XI por medio de los cruzados. Simbólicamente el dragón enlaza con la idea oriental, especialmente sumerial, del gran adversario, y del caos primigenio de la cosmología mesopotámica. En el texto de la Leyenda Dorada alude a la peste, a las frecuentes y mortíferas plagas medievales.


  La idea de enemigo primordial, y de la lucha heróica desplegada contra él, está además en relación con todos los mitos solares del Mediterráneo oriental, y es por extensión la representación del enemigo de Cristo y su pueblo. Enlaza por tanto con la lucha de la reconquista en territorio penínsular y con el milagro de la Batalla de Alcoraz en tierras aragonesas.


sábado, 2 de enero de 2016

LA IGLESIA DE SAN JUAN Y EL CRISTO DE LOS MEMBRILLOS

IGLESIA DE SAN JUAN  
La fermosa

Es una iglesia desaparecida en la Guerra Civil (36-39). Aparece en Teruel en el año 1196. Tenía una torre llamada “La Fermosa”, pero poco sabemos de ella. Esta iglesia tuvo su importancia estratégica en tiempos del rey Felipe II,  con ocasión de las “Alteraciones de Teruel y Albarracín en defensa de sus Fueros”.

La iglesia estaba situada junto al Fuerte de San Redentor,  dicho Fuerte, ocupaba el espacio de la actual Glorieta. Así pues, el duque de Segorbe, encargado por el rey de pacificar la ciudad toma el Fuerte y decide incorporar la iglesia a la estructura defensiva por estar lindante y ofrecer así mejor defensa. En el año de 1572, dicho duque obtiene permiso del Papa para deshabilitarla y convertirla en “cuartel”. Será más tarde, en el año 1590, cuando se reciba orden del rey ordenando  que la iglesia vuelva a su primitiva función.

Era una iglesia de tapial, pues en estos mismos años hay una nota que dice: “Que la Yglesia de san Juan es mucho menos fuerte de lo que parece, porque a no estar ayudada con unos estribos de ladrillo estuviera ya en el suelo por ser toda de tapias de tierra”.

Cuando las tropas de rey se marchan definitivamente de la ciudad y Teruel vuelve a la normalidad tras perder los Fueros y recibir, a cambio, unas nuevas “Ordinaciones” para su gobierno, se produce el hecho legendario o novelesco del famoso Cristo de los Membrillos. Los ciudadanos de Teruel no comprendían como podían quitarles unos Fueros dados por Dios y por el Rey. Sin duda, pensaron, el monarca estaba mal informado y consecuencia de ello se había equivocado al suprimir los Fueros a Teruel.
Por ello, tras la marcha de las topas reales, se siente un potente olor a membrillo debajo del altar de la iglesia de San Juan. Cavan bajo el ara del altar y aparece potente y en todo su esplendor, un Cristo, que a partir de entonces se llamará de los Membrillos. Ese Cristo significa la reconciliación de los turolenses con su buena conciencia: Dios estaba de su parte y el rey, Felipe II, mal informado.
Como hemos dicho, en la Guerra Civil (36-39) fue totalmente destruida y de lo que quedó, parte fue a la iglesia de San Andrés donde está, también, el Cristo de los Membrillos pero, el retablo de la Visitación, pasó a la Catedral.



Manuscrito del siglo XVIII

“La iglesia de San Juan contiene en su centro la imagen de Cristo Crucificado tan devota como milagrosa; fue hallada, estando enterrada en el mismo templo, con ocasión de experimentarse un vehemente olor a membrillos, y persuadido el sacristán proceder de algunos que los muchachos acólitos de la iglesia (llevaban), indagando el sitio donde estaban le pareció salir de la misma tierra, y no hallando en ella indicio de haber sido movida para ocultarlos se lo advirtió al Vicario y cerciorado salir de sitio señalado dispuso cavar  en él, y, ejecutado, encontraron la santa imagen que colocó y se venera en aquella iglesia para alivio de cuantos en sus fatigas acuden a ella.” (anónimo)

Nota: El Cristo de los Membrillos se encuentra ahora en la  iglesia de San Andrés. Nada se menciona, en el manuscrito anónimo, del contexto histórico en que  tiene lugar "la aparición" de este singular Cristo.


lunes, 21 de diciembre de 2015

EL CRISTO DE LAS TRES MANOS




La iglesia del Salvador de Teruel, tiene en su interior, una imagen llena de enigmas y leyendas, El Santo Cristo del Salvador, también llamado El Cristo de las tres manos.


Es una iglesia bastante oscura, decorada con esgrafiados. En el altar mayor la imagen del Cristo crucificado que da nombre a la iglesia, de mayores proporciones que las humanas, con el rostro inclinado hacia el lado derecho, hacia el de la llaga, en el costado izquierdo le nace una mano sobre las costillas a la altura del pecho. Le sale sangre de la llaga y la de los clavos de manos y pies parece correr con gotas continuas. Un paño anudado a la cintura le cubre hasta las rodillas. La cruz es plana e imita a la madera. Por algunos rasgos podría tratarse de una imagen de la transición del románico al gótico, probablemente del S.XII.

De este Cristo se cuentan multitud de historias y leyendas, una de ellas dice que la imagen llego flotando en las aguas de los ríos Alfambra y Guadalaviar, que llegaban desbordados debido al deshielo de la nieve. La imagen se paró frente a las murallas de la ciudad y al rescatarlo los lugareños y llevarlo a la iglesia en la que se encuentra actualmente sucedió un milagro y las aguas descendieron.
Que el artista fue un ángel o un peregrino, y de esa tercera mano, se cuenta que era la de un ladrón que quiso robar a Cristo y se le quedo pegada. Otros dicen que seguramente esta imagen formo parte de un grupo escultórico que representaría un Descendimiento, del cual las otras imágenes están desaparecidas. Otros dicen que pertenecería a un tríptico, otros...
También se le llama el Santo Cristo de los Milagros o de la Misericordia.

Sea lo que sea y mezclando realidad con leyenda, se trata del Cristo más venerado de Teruel y prueba de la devoción que le profesan es la Hermandad del Cristo de las Tres Manos, que se constituyó en 1639 y todavía hoy sigue vigente.

domingo, 1 de noviembre de 2015

El barrio de las Minas de Libros



    A 6km de Libros se encuentra el barrio de las minas, a la izquierda de la carretera que se dirige hacia Riódeva.

    En el barrio de las Minas de Libros se inició la actividad minera en 1777. En 1906 la empresa La Industrial Química de Zaragoza continuó la extracción de azufre hasta el cierre definitivo de las minas en 1956.

    En un principio las viviendas de los trabajadores y sus familias eran cuevas que habían escavado en la montaña; cada una tenía su puerta pintada de un color diferente, lo que llamaba la atención a cualquiera que se aproximara hasta el lugar.     

             Posteriormente se creó la primera barriada, que estaba formada por casas de dos plantas con viviendas independientes. Poco a poco el barrio fue creciendo y se construyó otra barriada, y después lo que se conocía como el barrio chino.
El barrio de las minas de Libros llegó a albergar a más de 1000 mineros que vivían con sus respectivas familias, lo que incrementaba la población hasta casi 2000 personas.

    En la zona disponían de una gran cantidad de servicios, como el Hospital, la Comandancia, las escuelas, la casa de los sindicatos, el economato, la panadería, la carnicería, los bares, la posada y una serie de recursos que hacía pensar a la gente de fuera que llegaba hasta allí, que había llegado a la capital.

    Tras la muerte del ingeniero que organizaba el trabajo de las minas y con el descenso del empleo del azufre, fueron cerradas. A pesar de todo algunos de los trabajadores se resistían a que todo terminara e intentaron volver a ponerlas en marcha pero no tuvieron éxito.


    La empresa propietaria de las minas, al cerrar, vendió la madera, principalmente las vigas de las casas del barrio, por lo que derribaron todas las infraestructuras que existían, posteriormente fueron saqueadas para llevarse las piedras que construían las viviendas y todos los enseres que pudieran tener el mínimo valor, no obstante, los mineros que tuvieron que abandonar sus hogares, se llevaban también algún recuerdo de lo que fue su vida durante esos años, algo simbólico como una piedra de lo que fue su casa.
     


    Las espartanas casas de los mineros dispersadas por la ladera, las bocaminas, hornos y edificios comunales configuran un espacio legendario, que una maqueta ubicada en el interior de una ermita enclavada en la roca, el único edificio conservado.




    Además de su interés para la arqueología industrial estas minas tienen un valor paleontológico indiscutible. Lo más llamativo de sus hallazgos son sus moluscos lacustres y sus ranas fósiles. En algunas es visible no solo su esqueleto sino también sus órganos.



lunes, 13 de julio de 2015

Peña “Los 13”




Está considerada por todos como la primera peña que dio un paso al frente en la Vaquilla turolense. Se firmaron sus estatutos en septiembre de 1942, y le pusieron el nombre “Los 13” porque en el momento de la firma en el bar “Comercial”, fueron esos los que firmaron por encontrarse presentes en el acto. No quiere decir que fuesen solamente 13 sus componentes. El presidente de la peña fue siempre Don Miguel Gea. Su lema “Uno para todos y todos para uno”.

La primera peña 


Terminada la Vaquilla de  1942 y reunidos un grupo de amigos en el café Comercial, sito en la calle Nueva, decidieron crear una peña vaquillera de amigos a imagen y semejanza de lo que se estilaba en diversas regiones del norte de España. 
Un par de ellos, concretamente Miguel Gea y Rogelio Castaño, habían cumplido su servicio militar en San Sebastián, en donde los mozos ya corrían toros ensogados en el puerto pesquero de la ciudad e iban ataviados con camisa y pantalón blanco, pañuelo y faja rojos y alpargatas de cáñamo. 


Cuando Miguel y Rogelio fueron licenciados trasladaron sus vivencias a sus amigos y formaron la primera peña vaquillera turolense de la historia: “Los 13”. Firmaron sus estatutos en septiembre de 1942 trece personas, las reunidas en ese momento, aunque los peñistas fueron más.



 Ahí arranca la historia contemporánea de la Vaquilla. 
“Los 13” hacen su aparición en 1943, vestidos a la guisa anteriormente descrita. No son aceptados en un principio por el grueso del público, que les dedica toda clase de improperios.

 Pero la peña siguió y ya en años posteriores se fueron incorporando a la fiesta nuevas peñas. 
Las Peñas eran todas de calle, pues los locales sociales todavía no se estilaban.

lunes, 6 de julio de 2015

Santa Emerenciana, patrona de Teruel

Santa Emerenciana fue una mártir romana que murió en el 304 durante las persecuciones de Diocleciano
De acuerdo con la hagiografía cristiana, la madre de Emerenciana fue una niñera de Santa Inés, una rica heredera que finalmente fue martirizada después de abrazar el cristianismo. Emerenciana era catecúmena (cristiana conversa que aún no ha recibido el bautismo). Aunque los católicos la consideran igual a los mártires, que han recibido el "bautismo de sangre". Pocos días después de la muerte de Inés, Emerenciana fue capturada rezando en su tumba, y confesó que también era cristiana y fue ejectuada mediante la lapidación.
Este relato, que constituye una especie de apéndice de las "actas" de Santa Inés, no puede tomarse a la letra; pero existen pruebas de que una mártir llamada Emerenciana estuvo originalmente sepultada en el "Coemeterium majus". Dicho cementerio está un poco más distante de la Vía Nomentana que el sitio en que fue erigida la basílica de Santa Inés.

Al entrar a la Catedral de TERUEL  te das de bruces con esta escultura, en alabastro, que representa a Santa Emerenciana, "La Patrona de Teruel". 
 La única ciudad de España que tiene a esta santa por patrona es Teruel y esto ya es cosa singular. Singular también es, que la santa no recibiera el bautismo del agua (era catecúmena), pero sí recibió, en cambio, el de la sangre pues fue martirizada por lapidación en Roma en el año 304. 

El Seisado de Santa Emerenciana

El “Seisado” está compuesto por 6 personas. El genitivo – “de Santa Emerenciana”- nos pone esta institución en relación con la patrona de Teruel y de su diócesis.
El Seisado se fundó en 1487, que perpetua su nombre. Integrada por un Regidor, que preside; un Ciudadano como segundo y 4 “seises”. El Regidor es siempre concejal del Ayuntamiento y siempre el que más recientemente haya contraído matrimonio.
Todos deben ser hijos de Teruel y también haberse casado el mismo año, a excepción del Concejal del Ayuntamiento, quien tiene que haber nacido en nuestra Ciudad y estar casado.
La función de esta Institución consistía y para ello fue creada,  en  que si por cualquier desgracia, peste, cólera, inundación, tempestad, etc., desaparecía el Concejo y los Jueces, esta Institución del “Seisado”,  gobernaría el pueblo, hasta que por Ley se nombrara otro Concejo y Jueces.
  Se mantiene la tradición durante siglos de entre los Jefes de este colectivo. “Los componentes del Seisado serán designados de entre los matrimonios contraídos dentro del año, desde la fiesta de la Santa hasta el año siguiente”. De este modo el Jefe de los Seises, realiza las gestiones correspondientes entre los matrimonios habidos durante el año y una vez obtenido su consentimiento, los propone por escrito al Excmo. Ayuntamiento de Teruel, quien en sesión ordinaria de la Comisión de Gobierno, delibera y aprueba la relación presentada. Posteriormente el Ayuntamiento comunica personalmente a cada uno de los “seises” su nombramiento. Igualmente se les invita a unirse a la Corporación y participar en la celebración de la Eucaristía y procesión con el busto de la Santa. Dichos cultos se celebran siempre en la Santa Iglesia Catedral. Una vez finalizada la celebración de la Eucaristía, durante la procesión acompañan a Santa Emerenciana en su bellísimo busto-relicario, que fue realizado en 1615 por el platero zaragozano Claudio Yenequi.
La fiesta litúrgica de la “Santa” se celebra el día 23 de enero. Con posterioridad al siglo XVIII, con el fin de darle mayor solemnidad externa a la procesión se cambió a mejor tiempo. Coincidía siempre en domingo –solía hacerse en torno a la Ascensión-, pero no dio el resultado esperado y los ciudadanos  no se enteraban.
Tras el cambio varias veces de fecha, en el año 1994, les pareció bien al Cabildo y al Ayuntamiento situarla en el inicio de las Fiestas del Angel.

Costaleros

Como indico anteriormente la intención es dar a conocer en lo posible la fiesta de nuestra Patrona Sta. Emerenciana. Ello implica también el contar con otras personas; en este caso los costaleros que llevan a nuestra patrona. Hasta el pasado año 2001,su número era de 11 personas, en su mayoría la tradición viene de padres a hijos. A partir del año 2002, se ha ampliado el número de costaleros hasta 17, debido a que por causas de trabajo, algunos fallaban. Pero el hecho de ir reforzando los costaleros, también nos ha inducido a renovar su uniformidad y para este año todos ellos, portan a
nuestra imagen con traje oscuro, camisa blanca y corbata granate, -color de la bandera de Teruel-.

viernes, 3 de julio de 2015

El toro y la estrella en la ciudad de Teruel.




    Es el famoso Fuero de Teruel, concedido el 1 de octubre de 1171 por el rey Alfonso II de Aragón. 
    Así se inicia el texto del Fuero:

Puesto que la memoria es resbaladiza y no es suficiente para la multitud de las cosas, se hace necesario dejar constancia material de ella, a fin de que se restaure íntegramente por el escrito lo que se ha escapado del albergue del pecho por el paso del tiempo. Por esto, sea conocido por todos, presentes y venideros, que nos, Alfonso, por la gracia de Dios rey de Aragón […], hago y pueblo una villa en el lugar que se llama Teruel. Y para que los habitantes y pobladores que lleguen, habiten allí más segura y gustosamente, y otros deseen venir, les concedo y hago esta carta de población, costumbre y franqueza.



   La de Teruel es una bonita historia, que en sus inicios se basa en este magnífico fuero, uno de los más destacados e importantes de España. Es una obra un valor histórico excepcional, no tiene precedentes y primer texto legal de gran extensión redactado en la Península Ibérica. 
   Pero, como todos los lugares de importancia, en algún momento la ciudad sintió la necesidad de envolver sus orígenes en aura de leyenda, y así cuenta con un relato muy popular que narra su fundación. 







   Cuenta que acampadas las huestes de Alfonso II en el cerro que hoy ocupa Teruel, hubo de marcharse el rey urgentemente a otro lugar del reino; los caballeros que iban con él le sugirieron la conveniencia de fundar en el lugar donde se hallaban una villa para reforzar la frontera y él accedió antes de marchar. Pero los señores que habían de encargarse de realizar aquella nueva fundación dudaron sobre la elección del emplazamiento más adecuado… 

   Finalmente decidieron que escogerían aquel que la Providencia les marcara con alguna señal. Y aquella señal no tardaría en llegar. Las tropas moras de los contornos les prepararon una emboscada, enviando hacia donde estaban una enorme manada de toros con las astas encendidas. Los cristianos no solo acabaron con aquella amenaza, sino que dispersaron a los soldados enemigos, adueñándose de la margen izquierda del río Guadalaviar. Y fue entonces cuando vieron, en un alto, a uno de los toros con una luz entre las astas; quizá fuera un resto de la pez o las ramas ardientes que le hubieran colocado, pero parecía una estrella…
   Esa fue la señal que los caballeros cristianos interpretaron como un guiño de la Providencia que les indicaba el lugar donde había de estar Teruel. Y ese fue, por tanto, el lugar elegido. Por eso es por lo que hasta hoy el toro se identifica con Teruel en muchos de sus símbolos: destacadamente, en el escudo, en la bandera y en el monumento que se alza en la plaza que constituye el centro de la ciudad, el famoso Torico.




   Otra versión, que recoge por ejemplo Cosme Blasco y Val en su vetusta Historia de Teruel, afirma que, habiendo determinado el rey y sus caballeros la fundación de una ciudad en la zona, divisaron un toro en un cerro, que mugía y al que seguía en sus movimientos una estrella que desde el firmamento parecía alzarse sobre su cabeza. El animal se paró en la cumbre de un cerro, siempre con el astro sobre él; y aquella visión produjo tal impresión en los cristianos que eligieron aquel lugar para la fundación que intentaban.


















  La relación de Teruel con el toro, sin embargo, podría ser más antigua que todo eso, si se atiende a la existencia de monedas romanas acuñadas con el símbolo del toro y la estrella (mejor, las estrellas, pues suelen ser dos) o a la tradición que afirma que la ciudad fue fundada, en realidad, por unos fenicios que remontaron el río Turia y que, debido a la cantidad de toros que existían en el lugar, dieron el nombre de este animal tanto al río por el que habían venido como a la población recién creada, a la que llamaron Turbao Tor-bat. El erudito decimonónico Miguel Cortés se inclinaba por aceptar esto último, afirmando haberse hallado monedas celtíberas en los contornos de Teruel en las que se veía «el buey arrodillado, en ademán de recibir las divinas influencias de la diosa Venus, representada en el lucero».