Mostrando entradas con la etiqueta tradición. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tradición. Mostrar todas las entradas

sábado, 25 de febrero de 2017

Los Amantes de Teruel

" OCURRIÓ ESTE INFAUSTO ACONTECIMIENTO EN 1217, SIENDO JUEZ DE TERUEL DON DOMINGO CELADAS"...



       Cuenta la tradición que por aquel entonces vivían en Teruel los jóvenes Juan Diego Martinez de Marcilla e Isabel de Segura, descendientes de familias muy principales. La vecindad de ambas casas y el trato constante desde la infancia se convirtieron con el tiempo en un profundo amor mutuo; entonces Juan solicitó a D. Pedro Segura, padre de Isabel, la mano de su hija.

         Este, aunque estimaba las nobleza y las dotes del pretendiente, rehusó aceptar excusando su escasez de fortuna por tener hermano mayor que heredaría a su padre, según el derecho foral aragonés, en tanto él podía dotar a su hija con generosidad. Informado Juan de esta dificultad, resolvió pedir a su amada un plazo para obtener la hacienda necesaria al deseo de su padre.



      





















 Isabel le concedió cinco años y él partió a la guerra, donde combatió valerosamente en la batalla de “Las Navas de Tolosa” (1212) y “Muret”(1213).

                         

  





Durante su ausencia, D. Pedro intentó con ahínco que aceptara a otros pretendientes, pero Isabel, fiel a su promesa, no aceptó a ninguno.





Llegado a su fin el plazo y como Diego de Marcilla no regresaba, Don Pedro apremió a su hija para que se casara, y ésta, viendo que el plazo de los cinco años había pasado sin saber nada de su amante, aceptó. 





Enseguida su padre concertó la boda con un señor de Albarracín, el señor de Azagra.







 



  Entonces regresó Juan cargado de honores y riquezas, cuando Isabel pertenecía a otro señor ante Dios y los hombres.










El amante, desesperado, se reunió con su amada para despedirse de ella, rogándole, que en prenda de su imposible amor, le diese un beso con lo cual se daría por satisfecho.










Isabel, invocando su honor, lo negó y entonces, tras intentarlo de nuevo, Diego cayó muerto a sus pies.


 Enterado el marido de cuanto acababa de ocurrir, decidió llevar el cuerpo del amante a la puerta de su casa, donde al amanecer lo descubrió su padre, Don Martín de Marcilla, quien luego del natural sobresalto, transido de dolor, dispuso el entierro de su hijo en la Iglesia de S. Pedro.



                                                                                                                                                                                                                                                 





 Durante la celebración litúrgica, todos los asistentes vieron acercarse al cuerpo inanimado, a una dama encubierta que, llegando hasta él, descubrió su cara y le besó, quedando allí reclinada hasta que en el momento de iniciarse el entierro, fueron a apartarla y descubrieron que era Isabel de Segura, quien no obedecía a los ruegos de que se apartara porque estaba muerta.
     





 Ante el asombro de los presentes, y después de que el novel marido relatara lo acontecido, se decidió enterrar juntos a los dos amantes que desdichados habían sido en vida.















Isabel ya nunca más se separó de Diego.




¡Aquel último Beso los unió para siempre!








lunes, 28 de marzo de 2016

ORIGEN DE "EL DÍA DE LA MADRE"

      El Día de la Madre o Día de las Madres es una festividad que se celebra en honor a las madres en todo el mundo, en diferentes fechas del año según el país.
   
Las primeras celebraciones del Día de la Madre se remontan a la antigua Grecia, donde se le rendían honores a Rea, la madre de los dioses Zeus, Poseidón y Hades.


  Igualmente los romanos llamaron a esta celebración Hilaria cuando la adquirieron de los griegos. Se celebraba el 15 de marzo en el templo de Cibeles y durante tres días se realizaban ofrendas.

      Los católicos transformaron estas celebraciones para honrar a la Virgen María, la madre de Jesús. En el santoral católico el 8 de diciembre se celebra la fiesta de la Inmaculada Concepción, fecha que los católicos adoptaron para la celebración del Día de la Madre.
     Uno de los primeros países en separar la celebración de la Inmaculada y el Día de la Madre fue Estados Unidos, tendencia que acabaría llegando a España en 1965, cuando se decide que el día de la madre se celebrará el primer domingo de mayo, fecha que aún se mantiene.



En Inglaterra hacia el siglo XVII, tenía lugar un acontecimiento similar, también relacionado con la Virgen, que se denominaba Domingo de las Madres. Los niños concurrían a misa y regresaban a sus hogares con regalos para sus progenitoras. Además, como muchas personas trabajaban para gente acaudalada y no tenían la oportunidad de estar en sus hogares, ese Domingo se le daba el día libre para visitar a sus familias.
     A pesar de que los colonos ingleses intentaran por todos los medios mantener esta bonita celebración del Día de la madre en Estados Unidos, la fiesta acabó cayendo en desuso durante muchos años. Fue la activista Julia Ward quien en 1870 escribió un apasionado llamamiento a la paz y al desarme para el Día de la madre. El 2 de junio, esta poetisa y activista organizó una gran manifestación a la que invitó a todas aquellas madres que hubieran perdido a alguno de sus vástagos en la guerra. Las buenas intenciones de Ward Howe no llegaron a buen puerto. A pesar de que su congreso con motivo del Día de la madre se mantuvo durante un par de años, la idea no acabó por calar en la conciencia de los americanos.
     Fue Anna Reeves Jarvis la que años después conseguiría afianzar la celebración del Día de la madre. En 1907 esta activista inició una fuerte campaña a nivel nacional para conseguir que se instaurase oficialmente la celebración del Día de la madre el segundo domingo del mes de mayo, fecha en la que precisamente había fallecido su propia madre.
      Pero sin duda el año 1914 fue el que decantó la balanza a favor de las progenitoras americanas, cuando el presidente Woodrow Wilson convirtió el Día de la madre en una celebración oficial en todo el país.

     A pesar de que las fechas no coincidan, lo cierto es que los tradicionales regalos que se acostumbran a hacer en el Día de la madre a las progenitoras son bastante similares en todo el mundo. Las flores -siendo el clavel y la rosa los grandes protagonistas-, los bombones y sobre todo las cosas hechas a mano con mucho cariño son los tres elementos que más se repiten entre los hijos de todo el mundo. Y es que las grandes y copiosas comidas familiares, así como los regalos forman parte de la tradición de este señalado día.








martes, 22 de diciembre de 2015

EL ÁRBOL DE NAVIDAD

    Una interesante tradición -en parte historia, en parte leyenda-, popular en Alemania, afirma que el árbol de Navidad se remonta al siglo VIII.

    San Bonifacio (675-754) era un obispo inglés que marchó a la Germania en el siglo VIII (concretamente a Hesse), para predicar la fe cristiana.
    Después de un duro período de predicación del Evangelio, aparentemente con cierto éxito, Bonifacio fue a Roma para entrevistarse con el papa Gregorio II (715-731).

    A su regreso a Alemania, en la Navidad del año 723, se sintió profundamente dolido al comprobar que los alemanes habían vuelto a su antigua idolatría y se preparaban para celebrar el solsticio de invierno sacrificando a un hombre joven en el sagrado roble de Odín. Encendido por una ira santa, como Moisés ante el becerro de oro, el obispo Bonifacio tomó un hacha y se atrevió a cortar el roble sagrado. Hasta aquí lo que está documentado históricamente.
    El resto pertenece a la leyenda que cuenta cómo, en el primer golpe del hacha, una fuerte ráfaga de viento derribó al instante el árbol. El pueblo sorprendido, reconoció con temor la mano de Dios en este evento y preguntó humildemente a Bonifacio cómo debían celebrar la Navidad.

    El Obispo, continúa la leyenda, se fijó en un pequeño abeto que milagrosamente había permanecido intacto junto a los restos y ramas rotas del roble caído. Lo vio como símbolo perenne del amor perenne de Dios, y lo adornó con manzanas (que simbolizaban las tentaciones) y velas (que representaban la luz de Cristo que viene a iluminar el mundo).

    Como estaba familiarizado con la costumbre popular de meter en las casas una planta de hoja perenne en invierno, pidió a todos que llevaran a casa un abeto. Este árbol representa la paz, y por permanecer verde simboliza también la inmortalidad; con su cima apuntando hacia arriba, se indica, además, el cielo, la morada de Dios.

lunes, 21 de diciembre de 2015

EL CRISTO DE LAS TRES MANOS




La iglesia del Salvador de Teruel, tiene en su interior, una imagen llena de enigmas y leyendas, El Santo Cristo del Salvador, también llamado El Cristo de las tres manos.


Es una iglesia bastante oscura, decorada con esgrafiados. En el altar mayor la imagen del Cristo crucificado que da nombre a la iglesia, de mayores proporciones que las humanas, con el rostro inclinado hacia el lado derecho, hacia el de la llaga, en el costado izquierdo le nace una mano sobre las costillas a la altura del pecho. Le sale sangre de la llaga y la de los clavos de manos y pies parece correr con gotas continuas. Un paño anudado a la cintura le cubre hasta las rodillas. La cruz es plana e imita a la madera. Por algunos rasgos podría tratarse de una imagen de la transición del románico al gótico, probablemente del S.XII.

De este Cristo se cuentan multitud de historias y leyendas, una de ellas dice que la imagen llego flotando en las aguas de los ríos Alfambra y Guadalaviar, que llegaban desbordados debido al deshielo de la nieve. La imagen se paró frente a las murallas de la ciudad y al rescatarlo los lugareños y llevarlo a la iglesia en la que se encuentra actualmente sucedió un milagro y las aguas descendieron.
Que el artista fue un ángel o un peregrino, y de esa tercera mano, se cuenta que era la de un ladrón que quiso robar a Cristo y se le quedo pegada. Otros dicen que seguramente esta imagen formo parte de un grupo escultórico que representaría un Descendimiento, del cual las otras imágenes están desaparecidas. Otros dicen que pertenecería a un tríptico, otros...
También se le llama el Santo Cristo de los Milagros o de la Misericordia.

Sea lo que sea y mezclando realidad con leyenda, se trata del Cristo más venerado de Teruel y prueba de la devoción que le profesan es la Hermandad del Cristo de las Tres Manos, que se constituyó en 1639 y todavía hoy sigue vigente.

lunes, 6 de julio de 2015

Santa Emerenciana, patrona de Teruel

Santa Emerenciana fue una mártir romana que murió en el 304 durante las persecuciones de Diocleciano
De acuerdo con la hagiografía cristiana, la madre de Emerenciana fue una niñera de Santa Inés, una rica heredera que finalmente fue martirizada después de abrazar el cristianismo. Emerenciana era catecúmena (cristiana conversa que aún no ha recibido el bautismo). Aunque los católicos la consideran igual a los mártires, que han recibido el "bautismo de sangre". Pocos días después de la muerte de Inés, Emerenciana fue capturada rezando en su tumba, y confesó que también era cristiana y fue ejectuada mediante la lapidación.
Este relato, que constituye una especie de apéndice de las "actas" de Santa Inés, no puede tomarse a la letra; pero existen pruebas de que una mártir llamada Emerenciana estuvo originalmente sepultada en el "Coemeterium majus". Dicho cementerio está un poco más distante de la Vía Nomentana que el sitio en que fue erigida la basílica de Santa Inés.

Al entrar a la Catedral de TERUEL  te das de bruces con esta escultura, en alabastro, que representa a Santa Emerenciana, "La Patrona de Teruel". 
 La única ciudad de España que tiene a esta santa por patrona es Teruel y esto ya es cosa singular. Singular también es, que la santa no recibiera el bautismo del agua (era catecúmena), pero sí recibió, en cambio, el de la sangre pues fue martirizada por lapidación en Roma en el año 304. 

El Seisado de Santa Emerenciana

El “Seisado” está compuesto por 6 personas. El genitivo – “de Santa Emerenciana”- nos pone esta institución en relación con la patrona de Teruel y de su diócesis.
El Seisado se fundó en 1487, que perpetua su nombre. Integrada por un Regidor, que preside; un Ciudadano como segundo y 4 “seises”. El Regidor es siempre concejal del Ayuntamiento y siempre el que más recientemente haya contraído matrimonio.
Todos deben ser hijos de Teruel y también haberse casado el mismo año, a excepción del Concejal del Ayuntamiento, quien tiene que haber nacido en nuestra Ciudad y estar casado.
La función de esta Institución consistía y para ello fue creada,  en  que si por cualquier desgracia, peste, cólera, inundación, tempestad, etc., desaparecía el Concejo y los Jueces, esta Institución del “Seisado”,  gobernaría el pueblo, hasta que por Ley se nombrara otro Concejo y Jueces.
  Se mantiene la tradición durante siglos de entre los Jefes de este colectivo. “Los componentes del Seisado serán designados de entre los matrimonios contraídos dentro del año, desde la fiesta de la Santa hasta el año siguiente”. De este modo el Jefe de los Seises, realiza las gestiones correspondientes entre los matrimonios habidos durante el año y una vez obtenido su consentimiento, los propone por escrito al Excmo. Ayuntamiento de Teruel, quien en sesión ordinaria de la Comisión de Gobierno, delibera y aprueba la relación presentada. Posteriormente el Ayuntamiento comunica personalmente a cada uno de los “seises” su nombramiento. Igualmente se les invita a unirse a la Corporación y participar en la celebración de la Eucaristía y procesión con el busto de la Santa. Dichos cultos se celebran siempre en la Santa Iglesia Catedral. Una vez finalizada la celebración de la Eucaristía, durante la procesión acompañan a Santa Emerenciana en su bellísimo busto-relicario, que fue realizado en 1615 por el platero zaragozano Claudio Yenequi.
La fiesta litúrgica de la “Santa” se celebra el día 23 de enero. Con posterioridad al siglo XVIII, con el fin de darle mayor solemnidad externa a la procesión se cambió a mejor tiempo. Coincidía siempre en domingo –solía hacerse en torno a la Ascensión-, pero no dio el resultado esperado y los ciudadanos  no se enteraban.
Tras el cambio varias veces de fecha, en el año 1994, les pareció bien al Cabildo y al Ayuntamiento situarla en el inicio de las Fiestas del Angel.

Costaleros

Como indico anteriormente la intención es dar a conocer en lo posible la fiesta de nuestra Patrona Sta. Emerenciana. Ello implica también el contar con otras personas; en este caso los costaleros que llevan a nuestra patrona. Hasta el pasado año 2001,su número era de 11 personas, en su mayoría la tradición viene de padres a hijos. A partir del año 2002, se ha ampliado el número de costaleros hasta 17, debido a que por causas de trabajo, algunos fallaban. Pero el hecho de ir reforzando los costaleros, también nos ha inducido a renovar su uniformidad y para este año todos ellos, portan a
nuestra imagen con traje oscuro, camisa blanca y corbata granate, -color de la bandera de Teruel-.

sábado, 14 de marzo de 2015

EL SERMÓN DE LAS TORTILLAS

     



      Cada martes de Pascua, la ciudad aragonesa de Teruel tiene una celebración tradicional: “El Sermón de las Tortillas“. Esta celebración gastronómica consiste en disfrutar de los espacios al aire libre que se encuentran alrededor de la ciudad para degustar una rica comida al aire libre. Aunque puede parecer algo que se ha implantado en la actualidad, la realidad es que esta fiesta tiene sus orígenes en la Edad Media.
 
       Por aquel entonces, era el martes de Pascua cuando los habitantes de esta ciudad se disponían a elegir los cargos que regirían a la ciudad por el resto del año. Éstos se renovaban al llegar el siguiente martes cristiano.
       
Esa convocatoria surgió como propuesta de la Cofradía de Nuestra Señora de la Villa Vieja y de la Sangre de Cristo. 



Ésta, todavía hoy realiza su procesión durante la Semana Santa con el objetivo de entregarle una comida a los habitantes más pobres de Teruel.
       
 Esta hermandad reunía a estos vecinos en una Ermita que ya ha desaparecido y que se encontraba ubicada muy próxima a lo que hoy en día representa el Centro Penitenciario de la ciudad.         





        Y es justamente aquí donde surge el nombre de esta celebración. El Sermón de las Tortillas no es un término caprichoso sino que se relaciona directamente con lo que allí sucedía.
        Todos los que acudían a la Ermita con el fin de llevar un alimento a sus bocas primero debían escuchar un sermón y posteriormente a esto recibían diferentes viandas. ¿Por qué la tortilla? Pues, en aquella época éste era uno de los alimentos que más nutrientes aportaban en una dieta alimenticia y, por supuesto, la tradición se ha mantenido además por lo deliciosas que resultan.

        En la actualidad este ritual del Sermón de las Tortillas ha tenido diferentes variaciones, sobre todo, gracias a que el automóvil se ha convertido en algo sumamente popular. De esta manera, es posible realizar la cita en incluso en los lugares más alejados de Teruel. Sin embargo, tampoco se realiza ya el sermón previo, por lo que de aquella tradición sólo se conserva el nombre.
        Entre los alimentos que se consumen durante esta fiesta popular, cultural e histórica se encuentran el cerdo que se sacrificó durante la temporada de invierno, la longaniza y las roscas de bizcocho con huevo duro. Por supuesto, la tortilla sigue siendo el plato principal de la reunión.



       Hay dos opciones por las que esta festividad puede resultar interesante. Por un lado, para formar parte de una tradición que ha permanecido intacta durante siglos o, por el otro, para disfrutar de un casco urbano que queda completamente solitario, ideal para descubrir rincones que permanecen ocultos cuando la actividad cotidiana se vuelve constante. 

domingo, 12 de octubre de 2014

LA VIRGEN DEL PILAR

    La leyenda sobre sus orígenes se remonta al año 40, cuando, de acuerdo con la tradición cristiana, el 2 de enero la Virgen María se apareció a Santiago el Mayor en Caesaraugusta (Zaragoza). 
      

      

María llegó a Zaragoza «en carne mortal» —antes de su Asunción— y como testimonio de su visita habría dejado una columna de jaspe conocida popularmente como «el Pilar». Se cuenta que Santiago y los siete primeros convertidos de la ciudad edificaron una primitiva capilla de adobe a orillas del Ebro.



La devoción mariana comenzó en los albores del siglo XIII, cuando comenzaron las primeras peregrinaciones a Santa María la Mayor.


  La imagen de la Virgen es una talla en madera dorada; mide treinta y ocho centímetros de altura y descansa sobre una columna de jaspe forrado de bronce y plata y cubierto, a su vez, por un manto hasta los pies de la imagen, a excepción de los días dos, doce y veinte de cada mes en que aparece la columna visible en toda su superficie.

La imagen representa a la Virgen coronada y ataviada con un vestido gótico abotonado. Se trata de una vestidura ceñida por un cinturón con hebilla que llega hasta los pies que permite observar el derecho más que el izquierdo. Una gran pieza de paño le cubre la cabeza y muestra un peinado ondulado. La mano derecha sostiene un pliegue de la ropa, que cubre todo su abdomen y la mayor parte de sus extremidades inferiores. El Niño Jesús se encuentra en la mano izquierda, desnudo. Su figura gira hacia la izquierda y su cabeza apunta al cinturón de la Virgen.


















En la fachada posterior de la capilla se abre el humilladero, donde los fieles pueden venerar la Santa Columna a través de un óculo abierto.







        La Santa Columna está hecha de jaspe, tiene 1,70 metros de altura, un diámetro de 24 centímetros y un forro de bronce y plata. La tradición pilarista afirma que jamás ha variado su ubicación desde la visita de María a Santiago.

    


          El 2 de enero se conmemora la fiesta de la Venida de la Virgen, el 12 de octubre es la fiesta del Pilar y el 20 de mayo es la fiesta de la coronación canónica. Por eso, los días 2, 12 y 20 de cada mes la imagen aparece sin manto, dejando ver la guarnición semicilíndrica de plata labrada de la columna.

                                             

 Es tradicional en Aragón, y también en algunas regiones vecinas, el que los niños sean
presentados una vez en su vida a la Virgen del Pilar, lo que se conoce como «pasar por el manto de la Virgen». Debe de hacerse antes de hacer la Primera Comunión, en esa etapa de la vida en que se considera al niño «inocente», es decir, que no ha alcanzado el «uso de razón». Existen tradiciones similares con otras vírgenes en varias partes de España.

                                                      

         Se atribuyen a la intercesión de la Virgen del Pilar diversos milagros, entre los que destacan la asombrosa curación de doña Blanca de Navarra, a la que se creía muerta, y las de invidentes como el niño Manuel Tomás Serrano y el organista Domingo de Saludes o el llamado «Milagro de Calanda», por el que al mendigo Miguel Pellicer, nacido en Calanda, se le restituyó la pierna que le fue amputada en octubre de 1637.











Simbolismo del pilar

        El pilar o columna: la idea de la solidez del edificio-iglesia con la de la firmeza de la columna-confianza en la protección de María.
        El pilar es símbolo del conducto que une el cielo y la tierra. Es el soporte de lo sagrado y de la vida cotidiana. María, la puerta del cielo, ha sido la mujer escogida por Dios para venir a nuestro mundo. En ella la tierra y el cielo se han unido en Jesucristo.
         Las columnas garantizan la solidez del edificio, sea arquitectónico o social. Quebrantarlas es amenazar el edificio entero. La columna es la primera piedra del templo, que se desarrolla a su alrededor; es el eje de la construcción que liga entre si los diferentes niveles.
         María es la primera piedra de la iglesia; en torno a ella va creciendo el pueblo de Dios; el aliciente para los cristianos, en construir el reino de Dios, es la fe y la esperanza de la Virgen.
        En la Virgen del Pilar el pueblo ve simbolizada "la presencia de Dios, una presencia activa que, guía al pueblo elegido a través de las emboscadas de la ruta".