domingo, 12 de octubre de 2014

LA VIRGEN DEL PILAR

    La leyenda sobre sus orígenes se remonta al año 40, cuando, de acuerdo con la tradición cristiana, el 2 de enero la Virgen María se apareció a Santiago el Mayor en Caesaraugusta (Zaragoza). 
      

      

María llegó a Zaragoza «en carne mortal» —antes de su Asunción— y como testimonio de su visita habría dejado una columna de jaspe conocida popularmente como «el Pilar». Se cuenta que Santiago y los siete primeros convertidos de la ciudad edificaron una primitiva capilla de adobe a orillas del Ebro.



La devoción mariana comenzó en los albores del siglo XIII, cuando comenzaron las primeras peregrinaciones a Santa María la Mayor.


  La imagen de la Virgen es una talla en madera dorada; mide treinta y ocho centímetros de altura y descansa sobre una columna de jaspe forrado de bronce y plata y cubierto, a su vez, por un manto hasta los pies de la imagen, a excepción de los días dos, doce y veinte de cada mes en que aparece la columna visible en toda su superficie.

La imagen representa a la Virgen coronada y ataviada con un vestido gótico abotonado. Se trata de una vestidura ceñida por un cinturón con hebilla que llega hasta los pies que permite observar el derecho más que el izquierdo. Una gran pieza de paño le cubre la cabeza y muestra un peinado ondulado. La mano derecha sostiene un pliegue de la ropa, que cubre todo su abdomen y la mayor parte de sus extremidades inferiores. El Niño Jesús se encuentra en la mano izquierda, desnudo. Su figura gira hacia la izquierda y su cabeza apunta al cinturón de la Virgen.


















En la fachada posterior de la capilla se abre el humilladero, donde los fieles pueden venerar la Santa Columna a través de un óculo abierto.







        La Santa Columna está hecha de jaspe, tiene 1,70 metros de altura, un diámetro de 24 centímetros y un forro de bronce y plata. La tradición pilarista afirma que jamás ha variado su ubicación desde la visita de María a Santiago.

    


          El 2 de enero se conmemora la fiesta de la Venida de la Virgen, el 12 de octubre es la fiesta del Pilar y el 20 de mayo es la fiesta de la coronación canónica. Por eso, los días 2, 12 y 20 de cada mes la imagen aparece sin manto, dejando ver la guarnición semicilíndrica de plata labrada de la columna.

                                             

 Es tradicional en Aragón, y también en algunas regiones vecinas, el que los niños sean
presentados una vez en su vida a la Virgen del Pilar, lo que se conoce como «pasar por el manto de la Virgen». Debe de hacerse antes de hacer la Primera Comunión, en esa etapa de la vida en que se considera al niño «inocente», es decir, que no ha alcanzado el «uso de razón». Existen tradiciones similares con otras vírgenes en varias partes de España.

                                                      

         Se atribuyen a la intercesión de la Virgen del Pilar diversos milagros, entre los que destacan la asombrosa curación de doña Blanca de Navarra, a la que se creía muerta, y las de invidentes como el niño Manuel Tomás Serrano y el organista Domingo de Saludes o el llamado «Milagro de Calanda», por el que al mendigo Miguel Pellicer, nacido en Calanda, se le restituyó la pierna que le fue amputada en octubre de 1637.











Simbolismo del pilar

        El pilar o columna: la idea de la solidez del edificio-iglesia con la de la firmeza de la columna-confianza en la protección de María.
        El pilar es símbolo del conducto que une el cielo y la tierra. Es el soporte de lo sagrado y de la vida cotidiana. María, la puerta del cielo, ha sido la mujer escogida por Dios para venir a nuestro mundo. En ella la tierra y el cielo se han unido en Jesucristo.
         Las columnas garantizan la solidez del edificio, sea arquitectónico o social. Quebrantarlas es amenazar el edificio entero. La columna es la primera piedra del templo, que se desarrolla a su alrededor; es el eje de la construcción que liga entre si los diferentes niveles.
         María es la primera piedra de la iglesia; en torno a ella va creciendo el pueblo de Dios; el aliciente para los cristianos, en construir el reino de Dios, es la fe y la esperanza de la Virgen.
        En la Virgen del Pilar el pueblo ve simbolizada "la presencia de Dios, una presencia activa que, guía al pueblo elegido a través de las emboscadas de la ruta".

domingo, 29 de junio de 2014

ATARDECER


A GABRIEL:   
"UN MAESTRO ENSEÑA LO QUE ES"



Las personas que logramos conocerte
tuvimos mucha suerte de habernos cruzado contigo, que Dios te tenga junto a Él.

domingo, 2 de marzo de 2014

CIGÜEÑAS

Hay un refrán que dice: "Por San Blas, la cigüeña verás."

Esta vez no ha sido "por" sino "en " San Blas, localidad de Teruel.

domingo, 23 de febrero de 2014

La leyenda de las torres mudéjares de Teruel



         El mudéjar fue un arte que se desarrolló en los reinos cristianos de la España medieval, pero que era obra de los artesanos mudéjares, es decir, musulmanes que se habían quedado en los territorios reconquistados pero mantenían su fe y buena parte de sus costumbres.

         Estos artesanos desarrollaron un estilo arquitectónico que incorporaba referencias del gótico en aquel momento en boga en la Europa cristiana, pero que incluía también sus propios elementos de tradición musulmana.

    












    Otra característica muy destacada es el uso de materiales considerados pobres: se desecha la piedra, que era la base casi exclusivo para la construcción en la época de torres e iglesias, y se usan el ladrillo y los azulejos. Además, de la necesidad se hace virtud y con estos materiales se diseñan elementos decorativos sencillos, pero de una belleza muy especial.




         Cuatro torres -además de la techumbre y el cimborrio de la Catedral- forman lo más destacado del conjunto mudéjar de Teruel.












        Dos de ellas unen a su belleza arquitectónica y a su valor histórico un encanto extra: son las protagonistas de una de las más hermosas leyendas de una ciudad que, como Teruel, está llena de leyendas.
       Son las del Salvador y San Martín, y como suele ser el caso en estos asuntos, se trata de una historia de amor, y como no podía ser menos, con un componente trágico.






















La historia de Zoraida, Omar y Abdalá
        La leyenda de las torres del Salvador y San Martín nos lleva al Teruel del S XIII por el que dos grandes amigos, Omar y Abdalá, caminaban despreocupados sin saber que su vida iba a cambiar en el instante en el que contemplaron, asomada a una ventana, a la bella Zoraida.
        Empezó entonces una competición por el amor de la joven y la amistad acabó convirtiéndose en odio. Según algunos ella les pidió que cada uno construyera una torre, según otros estaban ya trabajando en ellas, la cuestión es que el padre de Zoraida prometió la mano de su hija a aquel que acabara antes las que hoy son la Torre de San Martín y la del Salvador.
        Las torres se elevaban mientras los dos rivales las cubrían de andamiajes para que no pudiese seguirse bien desde el exterior la evolución de la obra. Había turnos que llegaban hasta la noche, multitud de obreros y un esfuerzo nunca antes visto en la ciudad.
        Omar fue más rápido, pero el día que anunció su victoria y descubrió su obra la ciudad, congregada a sus pies para contemplarla, vió no sólo una bellísima torre sino que se dio cuenta que esta, sorprendentemente,estaba ligeramente inclinada. El propio Omar, al darse cuenta del error terrible que había cometido, subió a lo más alto de su torre y se arrojó al vacío acabando con su vida.
       Del otro lado,  la torre de Abdalá se terminó unas semanas después y se mostró a todo Teruel tal y como la vemos hoy en día: tan bella como perfectamente recta y, lo que resultó sorprendente, con un notable parecido a la de San Martín.
           Por supuesto, Abdalá se casó con Zoraida, si bien la leyenda no alcanza a contarnos si fueron felices el resto de sus días o si, quizá, el recuerdo del desdichado Omar ensombreció su felicidad.
          Hoy en día la torre del Salvador es un centro de interpretación del arte mudéjar en el que se puede acceder hasta su parte superior, en lo que resulta una de las visitas más interesantes de la ciudad. Allí, desde lo alto y rodeado de campanas, se puede ver todo Teruel y uno puede incluso imaginarse la angustia de Abdalá y Omar, mientras veían crecer la obra de su rival.





       La ciudad de Teruel atesora un rico patrimonio artístico mudéjar, reconocido por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad en 1986, y que incluye monumentos mudéjares tan importantes como la iglesia de Santa María de Mediavilla y las torres de El Salvador, San Martín y San Pedro, con la iglesia homónima también de arte mudéjar.
         Dos aspectos principales diferencian al mudéjar de Teruel con el resto de España: la abundancia y diversidad de cerámica vidriada en la arquitectura (en el aragonés lo vemos, pero en menor medida), y la apertura a estructuras y ornamentos de tradición almohade debido a su ubicación geográfica.
         El mudéjar de Teruel  una visita obligada por su belleza y esplendor, una ciudad mágica que nos llevará hasta otra época sólo con pasearla…